ABRAZOS POSITIVOS Y NEGATIVOS-

ABRAZOS POSITIVOS Y NEGATIVOS-
TIPS PARA ABRAZAR

 

Por lo general cuando se habla acerca de la acción de abrazar, ésta es connotada como positiva, deseable y hasta curativa en muchos casos. Pero, ¿será que todos los abrazos que ha recibido el lector han sido de esta índole? Hay muchos tipos de abrazo y hablaremos de ellos también en este artículo.

 

Recuerdo un paciente pequeño de 5 años cuya costumbre era abrazar a todos los adultos con los que interactuaba incluso se eran desconocidos, debido a carencias por las que empezó su proceso terapéutico. A primera vista, esto puede leerse como deseable, amoroso y hasta tierno, sin embargo una personita de 5 años que abraza indiscriminadamente, también se expone a dar mensajes confusos a adultos cuyas intenciones desconoce. En este caso particular recuerdo haber tomado como uno de los primeros ejes terapéuticos la prevención de abuso sexual, ya que estos abrazos indiscriminados eran un síntoma de toda una conducta riesgosa e invisible para este pacientito.  Al no poder medirse tampoco con sus pares, fue objeto de bullying por ser “demasiado sentimental”. Hoy por hoy, no solamente consulta con su propio cuerpo para evaluar si realmente tiene ganas de dar un abrazo y que éste no esté motivado sin consciencia, sino que pregunta al beneficiario si quiere ser abrazado, además de evaluar el contexto del acto en sí. Es decir aprendió a cuidarse, respetarse y respetar al otro.

 

No faltan adultos que aprovechándose de su posición, abrazan sin consultar a los pequeños, los que de alguna manera se ven obligados a recibir “algo” cuyas intenciones no siempre están claras. ¿Acaso los lectores jamás recibieron un abrazo que sofoca? Entonces al igual que este pequeño paciente, es preciso que discriminemos algunas distinciones con respecto al abrazo para no caer en generalizaciones melosas.

 

Desde lo fenomenológico (es decir lo meramente descriptivo), ¿qué ocurre durante un abrazo? Podemos darnos cuenta que se acercan los pechos, se estrechan los cuerpos, los brazos rodean a la otra persona de forma alternada-intercalada, es decir cuando rodeo a mi abrazado/a con el brazo derecho por arriba y mi izquierdo por debajo, el/la otro/a realiza la acción complementaria. Claro que eso se observa si el abrazo es entre dos personas… ¿Y los abrazos grupales? ¿Y los abrazos a las mascotas? Hay muchos abrazos posibles.

 

Una vez envueltos los cuerpos con los brazos, pueden ser acompañados por caricias en la espalda, por besos en las mejillas por algún tipo de movimiento. ¿Se dieron cuenta que hay abrazos con intensidades de fuerzas diferentes? La famosa “palmadita en la espalda”, el abrazo apretado y fuerte, el abrazo que viene de parte de uno y no es correspondido de igual manera por la otra persona que se queda tiesa, etc.

 

¿Qué más notamos que ocurre? ¿Han observado acaso lo que le ocurre a la zona pélvica? ¿También la acercamos o los cuerpos se colocan en posición “h” minúscula? (Dibuje con su dedo una h en el aire y me comprenderá). Nos topamos aquí con los prejuicios asociados a lo sexual, “eso” mejor dejarlo lejos a la hora de acercarse a alguien. Pero, ¿por qué? Pienso que se pierde allí una gran parte del poder sensorial del abrazo completo, y es que como verán, van apareciendo más y más distinciones, ¿verdad?, ahora sumamos entonces los abrazos incompletos, mudos, como la h…

 

De lo que sí no me caben dudas es que la zona del pecho de ambas personas se acerca, se trata de un área en donde reside el órgano vital llamado corazón, pero que desde el Yoga mejor caracterizamos como la zona del chakra cardíaco, que se llama Anáhata en sánscrito. Los chakras según el sistema filosófico hindú constituyen remolinos de energía que regulan el cuerpo energético de una persona. Existen muchos chakras pero se habla de siete principales. De abajo hacia arriba y a muy grandes rasgos ya que no es el objetivo de este artículo tenemos: el chakra raíz asociado a la supervivencia física, el chakra sexual relacionado a la procreación, al placer y a la creatividad física; el plexo solar vinculado a la identidad y poder personal; el chakra cardíaco que hace de puente entre los que tramitan la energía física más densa y los más sutiles y que es el que posibilita el amor incondicional; el chakra de la garganta responsable de la creatividad no física y la manifestación a través de la voz; el tercer ojo chakra de la visión interna y el chakra de la coronilla que comunica con el ser espiritual. De estos siete, el chakra cardíaco (Anáhata) es uno si no el más importante. He ahí el principal atractivo de los abrazos, y es que en esta zona, que es el área por excelencia del amor, es donde se produce la transmutación de las energías físicas en energías sutiles. Y al parecer cuando nos abrazamos, nos beneficiamos de este flujo de energía transmutada como si abriéramos una canilla horizontal que vierte del corazón de una persona a la otra y viceversa este flujo amoroso que en las personas individuales va de abajo hacia arriba en sentido vertical.

 

Si por alguna manera, no los convoca, queridos lectores el dialecto new age, seguro que coincidirán que al acercar los pechos se es capaz de sentir los latidos del corazón de la otra persona. Se produce una especie de sincronización de este ritmo vital que los expertos recomiendan apenas nacemos mediante el abrazo de mamá y el contacto del bebé en la zona de su pecho.

 

Todo esto ocurre en esta zona media, un hermoso beneficio sentimental que alimenta como una Fuente de energía, claro está, cuando se trata de un abrazo amoroso, pero ya veremos que hay más de un tipo de abrazo.   

 

Es por esto que se habla de que el abrazar mejora el sistema inmunológico y el estado de ánimo. Personalmente pienso que todo aquello que produzca verdadero bienestar emocional, fortalece las defensas, sin embargo en el abrazo ocurre una conexión particular entre cuerpos que no toda actividad placentera otorga: la comunicación con un otro en vivo y en directo con el corazón abierto. Tal vez sea más correcto decir que abrazar y acercarse a alguien querido debilita las defensas psíquicas que impiden amar, y por lo tanto se vuelven más eficaces las defensas y funciones corporales asociadas con la inmunidad.  

 

Otro fenómeno que ocurre durante el abrazo es que las cabezas, donde residen los ojos, que generalmente solemos usar para evaluar y luego usar el material visual para que la mente juzgue, quedan imposibilitadas en esta tarea. Los corazones se acercan, las cabezas también, pero paradójicamente aparece una distancia interna fundamental para poder sentir, que posibilita en este caso, el no vera la cara, y es por eso que muchas personas cerramos los ojos al abrazar, porque queremos intensificar lo mejor que se pueda la conexión emocional. Claro está, si se trata de abrazos lindos. Hay otros abrazos, ya los veremos.

 

Cuando abrazamos también nos sincronizamos con la respiración de la otra persona y todo este amalgamamiento tanto de los latidos como del ritmo pulmonar lo que en definitiva implica es la unión, versus la separación. En un mundo en el que la tecnología acerca distancias pero aleja cuerpos, sentirnos unidos físicamente a otro ser humano nos hace en extremo bien. Rompemos barreras que separan y nos fundimos en un abrazo que nos contiene.  

 

Sin embargo recuerdo que a algunos niños esto los puede perjudicar porque recuerden que el proceso en un niño para adquirir pensamiento y soporte por sí mismo, es saberse y sentirse separado de su primer entorno familiar. Si acaso aún no vislumbran esta distinción, pregúntenle cómo les va a los padres de adolescentes abrazando a sus hijos… No todos tienen la misma experiencia claro está, pero es bastante común el rechazo adolescente por estos acercamientos, porque claro, buscan también  separarse de estas primeras matrices fundacionales que son los padres para construir su identidad.

 

Entonces querido lector de lo que tenemos que hablar es de la calidad del abrazo más que suponer que atribuirle a todos los abrazos cualidades positivas. Tal vez la sobreestimación del abrazo esté muy difundida debido a la crisis de autoestima que hay actualmente y la poca profundización de los vínculos emocionales en parte por la masificación tecnológica  pero esto es otro tema y no es suficiente para declarar que siempre el abrazo es bueno.

 

¿Cuáles serían los abrazos no deseables? Veamos una clasificación genérica.

 

Abrazos Unilaterales: Son los que provienen de la necesidad exclusiva de una sola persona y no contemplan el consultarle al otro acerca de su disponibilidad emocional para abrazar. También podríamos llamarlos invasivos.

 

Abrazos por compromiso: Aquellos por ejemplo que dispensan algunos familiares que hace tiempo no vemos. Los que dan algunos padres porque creen que su mera posición los habilita a ellos a dar y obligan al otro a recibir.

 

Los que contagian emociones desagradables: Son aquellos que además del acto de abrazar incluyen un sutil pero poderoso mensaje, por ejemplo “no me dejes sólo” “estoy muy angustiado” “no me merezco que me abracen”, etc.

 

Abrazos falsos: Son los que ocurren mientras que una de las dos o ambas personas “blanquean los ojos” con disimulo aprovechando que no los ven. Se acompañan de pensamientos negativos.

 

Abrazos no correspondidos: envían el mensaje opuesto al que los abraza: yo no te quiero abrazar. Son los abrazos con coraza.

 

Abrazos para callar al otro: son manipulaciones que buscan controlar la expresión emocional del otro.

 

Abrazos rotos: aquellos que se han repetido tanto en distintas situaciones feas que cuando vuelven a ocurrir están desvanecidos, anestesiados, cargados negativamente.

  

 

Seguramente hay muchas más situaciones de abrazos que no hacen bien, pero lo fundamental a tener en cuenta es si el abrazo viene con buenos sentimientos o sin ellos.

 

Es por esto que considero de fundamental importancia la cualidad del abrazo más que el abrazo en sí mismo. Cuando un abrazo va acompañado por una alta activación cognitiva, ideas, y pensamientos, lo más probable es que no sea de buena calidad. En cambio cuando el pensar más bien se detiene y podemos sentir con fluidez, entonces la calidad energética del abrazo es buena.

 

 

TIPS para un buen abrazo

 

  • Que surja de querer hacerlo. Los mejores abrazos suelen ser los espontáneos que sienten ambas personas y que ambas personas deciden alargar por más de un minuto y medio o dos.

 

  • Concentrarse en lo que uno está sintiendo en ese momento: la respiración, los latidos, el aroma, la energía de la otra persona. Para esto es preciso mantenerlo un buen tiempo así es que esto resulta fundamental, prolongarlo por más de un minuto y medio y alargarlo hasta que deje de sentirse tan bien. De lo contrario pueden empezar a haber otras connotaciones. Mejor corto y lindo que largo e incómodo.

 

  • Abrazar con todo el cuerpo alineado. Pecho con pecho, caderas con caderas y piernas con piernas. Aquí cada uno establecerá los límites de intimidad apropiados. Sin embargo puede uno abrazar de forma alineada sin generar molestia o dobles mensajes. Sentido común y a correr los prejuicios sobre lo sexual.

 

  • Una vez hecha la conexión con lo sentido durante el micro-instante de amor que implica un abrazo de buena calidad, es muy interesante concentrarse en el propio corazón emitiendo amor. Esto puede requerir un poco de práctica y persistencia para sentir realmente el chakra cardíaco, así es que paciencia.

 

  • Acompañar el abrazo con la fuerza adecuada, el tacto adecuado y el beso adecuado. El abrazo es esa obra de arte que se esculpe en un minuto y medio y que puede incluir mensajes que jamás se han pronunciado en toda una vida con palabras. ¡Aprovechen para expresar! Puede también usarse la música para ambientar pero ya no habría aquí espontaneidad de los abrazos que simplemente ocurren en el presente.

 

  • Además es importante tener en cuenta que el abrazo puede ser el inicio para una conversación de mejora de una interrelación o bien la frutilla del postre de la misma. Lo realmente esencial más que el abrazo en sí es la calidad del vínculo que establecemos a través de nosotros mismos con las demás personas. Muchas veces al abrazar a alguien, antes de interactuar con la palabra, introduzco eficazmente una conversación que puede profundizar los lazos con alguien, ya sea porque se habla sobre inquietudes presentes en la relación o porque se reafirma lo que ya se siente en la misma. Otras veces el abrazo es la consecuencia natural de este despliegue humano de  mejorar y profundizar el vínculo con alguien y cierra emocionalmente lo que se inició en el discurso.

 

Todos estos tips pueden parecer bastante obvios, pero si se practican con intención mejoran definitivamente la calidad de los abrazos.

 

 

CONCLUSIONES

 

El abrazo pertenece definitivamente al dominio emocional ya sea que sea catalogado como positivo o como negativo. Posee la estampa emocional de un acto que generalmente es atribuido al amor, mediante el cual se profundiza la comunicación entre dos o más personas. El núcleo del abrazo es Anáhata chakra, el centro energético que transmuta en amor las energías más densas y que permite amar sin condiciones. Incluso en los abrazos por la espalda, se está en contacto con este centro, que circula energía tanto hacia adelante como hacia atrás.

 

Los abrazos sentidos y queridos, aquellos positivos, son excelentes para la salud y todos los beneficios sobre los que se ha escrito en abundancia. Sin embargo es preciso discriminar cómo dotar de cualidades positivas a este acto y cuando es mejor no hacerlo o hacerlo después de conversados los temas pendientes. Sobre todo en los niños es bueno enseñarles a que no es una obligación sino un derecho que pueden elegir.

 

Antes de abrazar por lo tanto hay una conversación a tener en la privacidad de la propia mente y es la del amor, basada en el juicio fundamental del respeto por uno mismo y por el otro.

 

Y para finalizar, tal vez el mejor abrazo sea el espontáneo sentido por todos los involucrados en el mismo, que dura el tiempo que sea necesario y que ratifica que a los seres humanos nos hace bien la unión, la contención y el contacto piel con piel.

 

Una gran amiga residente en Chile me escribió algo por WhatsApp un día en el que no me sentía del todo bien y que se los regalo para concluir con la condición de que lo hagan sea donde se encuentre leyendo el lector.

 

Me dijo:

- Coloca tu mano derecha sobre tu hombro izquierdo y déjala ahí. (Háganlo ahora, ya lo verán)

- Ahora tu mano izquierda sobre tu brazo y hombro derecho.

- Ahora aprieta muy muy fuerte e imagínate que te estoy abrazando, que no te suelto y que estoy allí contigo.

 

Y surgió el abrazo imaginado que no tiene fronteras espaciales…

 

Por Germán Peralta Danderfer

Psicólogo clínico, Coach Ontológico Profesional e Instructor de Yoga