COACHING PARA QUE LA PAREJA FUNCIONE

COACHING PARA QUE LA PAREJA FUNCIONE
Las conversaciones CLAVE que hay que tener

 

¿Cuál es la arquitectura interna de aquello que denominamos “relación de pareja”? Si logramos penetrar en esta red invisible que parece tejerse silenciosamente desde que conocemos a esa persona especial, seguramente tendremos recursos que funcionen para intervenir en ella cuando las puntadas parecen haberse dado sin coordinación y está resultando un tejido defectuoso. Después de todo, todos queremos una buena prenda, no una que tenga agujeros o que esté mal hilvanada, ¿cierto?

 

Esta red invisible que envuelve a dos personas cuando establecen una pareja aparece desde el primer contacto visual. Cuando vemos a la otra persona vemos mucho más de lo que el otro aparentemente es. Lo que percibimos es la suma total del otro más nuestras propias proyecciones internas, es como ver desde una cámara, estando el lente de la misma limpio, veremos al otro lo más objetivamente posible, sin embargo si está sucio, veremos al otro junto con las manchas provenientes de nuestra propia lente interna.

 

Según sea lo que proyectamos, es decir las manchas en nuestra lente, necesitaremos procedimientos específicos para limpiarlas y para ello este artículo será un COACHING PARA PAREJAS.

No todas las manchas son negativas, hay efectos especiales que pueden embellecer lo que vemos, pero en uno u otro caso, estaremos sujetos a una ilusión auto-creada que es preciso ir cotejando con la realidad para construir con otro lo más auténtico posible, no con un amante fantasma.

 

Los autores psicológicos clásicos refiriéndose a este proceso de ir acercando suposiciones e imaginaciones con un real conocimiento mutuo, han hablado acerca de uno de los parámetros que definen a cualquier pareja y que es la cotidianeidad. Es en la cotidianeidad que tenemos la oportunidad de ir cotejando lo que imaginamos del otro con lo que el otro es y construir una imagen lo más exacta posible para consolidar o no lo que llamamos el tercer cuerpo, la pareja en sí.  Sin embargo considero que la cotidianeidad sin preguntas eficaces que orienten este proceso, puede alargarse en el tiempo y no es garantía de que realmente nos conozcamos en la pareja por el sólo hecho de convivir en el tiempo. Es preciso aprender a conversar y hablamos acerca de conversaciones específicas de pareja que veremos una a una cuáles son. 

 

¿Cuáles son las CONVERSACIONES ESPECÍFICAS que una pareja debe diseñar y convivir en ellas para que puedan funcionar al máximo de la potencialidad que tienen y crecer en dicho vínculo? Pienso que es de fundamental importancia considerar estos puntos porque es justamente la ausencia o dilatación de las mismas lo que en la década anterior ha llevado a un inmenso porcentaje de parejas a separarse con costos emocionales negativos que pueden ser prevenidos.

 

Así es que novios, parejas, triejas (dentro del enfoque del POLIAMOR son las constituidas por 3 personas), amigovios, proyectos de pareja, etc., a tomar nota y a invertir tiempo en estas conversaciones que pueden ahorrarles disgustos y sobre todo tiempo, además de abrirles la posibilidad a explotar al máximo el potencial que todo vínculo tiene, si se lo sabe estimular. 

 

No hay un orden determinado de prioridad, sin embargo he seguido una base de sentido común general que cada pareja evaluará si respetar o alterar de acuerdo a su necesidad. Las primeras dos conversaciones son fundamentalmente INTRAPERSONALES es decir que las debe tener claras cada miembro aunque también pueden hablarlo entre ellos. Las siguientes son a sostener en el espacio conversacional de la pareja.

 

Conversación 1) Tener en claro La OFERTA que cada uno es.

 

Un tema que forma parte de la madeja invisible de la pareja es la OFERTA que cada uno considera que es para el otro. Y aunque pueda sonar mercantilista y aislado del concepto tan difundido aún hoy en día del amor romántico (según el cual “no importa nada, yo lo/a amo igual”), no tener en claro esta conversación resulta el origen de innumerables discusiones del tipo de “tire y afloje”. ¿Por qué? Porque si los miembros no tienen claro qué es lo que ofrecen, es más probable que se confundan a la hora de hacerse valorar o pedir según sus necesidades.

 

Esta conversación no es necesario que la tengan en el espacio público de la pareja, es decir entre ellos, pero no puede faltar en la privacidad de las mentes de cada uno de los integrantes de la pareja.

 

  • ¿Qué tengo yo para ofrecer a una pareja?
  • ¿Por qué alguien se enamoraría de mí?

 

Cuando me refiero a oferta, hablo de tener la autoestima de cada uno de los miembros en el lugar óptimo para poder ubicarse como PAREJA, es decir estar en iguales condiciones. Si yo no sé lo que ofrezco puedo colocarme sin darme cuenta en un lugar de inferioridad y eso conlleva a desastres en el mediano y largo plazo (culpas, sentimientos de no valoración, reclamos, miedos, etc.)

 

Cuando esta conversación se hace junto al otro, es factible preguntarle

 

  • ¿Qué es lo que el otro ve en mí que encuentra valioso?

 

Conversación 2) Tener en claro aspectos de SEXUALIDAD BÁSICA

 

  • ¿Cuál es la piel mínima que necesito y que por debajo de la cual sé con seguridad que jamás estaré satisfecho/a?

 

Me sorprende la cantidad de parejas que no se consultaron nunca si el otro gustaba realmente de ellos y en gran parte es porque no lo tienen claro ellos mismos bloqueados por prejuicios sociales. ¿Puedo construir una pareja si en la base lo que falla es la química? Este es un tema escabroso, ya que hay algunos que opinan que puede mejorarse con el tiempo, otros que consideran que no, lo cierto es que cada uno tiene que tener en claro la siguiente pregunta:

 

 

Viviendo en un mundo en el cual hay gustos para todos los tipos, ¿Qué es lo que lleva a ciertas parejas a auto-condenarse en un vínculo que jamás podrá suplir una falta inicial?

 

Cuando hablo de base no me refiero a kilos de más, o algunas maneras físicas de comportarse, sino a elementos que definitivamente son incompatibles con mi deseo. La famosa PIEL. Todos sabemos cuáles son nuestros límites y hasta dónde podemos ampliarlos, mejorarlos o embellecerlos.

 

Si uno de los miembros engorda con el pasar del tiempo eso es algo que puede cambiar, pero si realmente no me gusta una persona con sobrepeso o en extremo delgada o bien siento rechazo por su olor corporal, ¿por qué forzarme a construir sobre arena? Muchas parejas se auto-engañan pensando que no es tan importante o al menos no tan importante como tonto podría ser decirle que no a la única persona que quizás me dio bolilla en mucho tiempo. ¿Se podrá caer tan bajo? Si.

 

Esto es en relación a la base corporal-física de la relación, a la piel, llamémosla básica.

 

Sólo con la base no es suficiente, luego habrá que acoplar la sexualidad de ambos (ver conversación 4). Lo que puedo afirmar es que tanto para saber si hay piel, como para ir acoplándose en lo sexual es preciso tener intimidad y practicarla bastante.

 

¿Cuándo tenerla? Es tema de discusión, y muy abierto por cierto. No importa si a partir de la cita número ocho o dos meses después del primer café, lo importante es ser consciente de que hasta que esa base no se explore no se contará con información suficiente para saber quién es el otro y cómo reacciono yo con él; y por lo tanto contestarse la pregunta de ¿qué es lo que puedo construir con esta persona?

 

Es por esto que la virginidad hasta el matrimonio termina siendo una trampa peligrosa y hasta un chantaje, porque, ¿cómo puedo casarme con alguien a quien no conozco en el aspecto más íntimo, justamente el aspecto que más define una relación de pareja? Sentido común, no estoy hablando de religión aquí, sí de salud mental.

 

Es por esto que las relaciones a distancia son tan riesgosas, ya que voy conociendo a la persona desde lo mental pero lo corporal termina quedando relegado cada vez más a la ruleta rusa de la cama futura. Consejo si está conociendo a alguien a la distancia: No prolongues demasiado tiempo el encuentro real.

 

Lo opuesto, es decir ir a la cama como primer acto no siempre asegura beneficios: el riesgo es quedar enganchado con el placer corporal y no dedicar tiempo suficiente a conocer quién es la persona acreedora de los encantos sexuales. Cada uno encontrará su equilibrio.

 

 

Conversación 3) Hablar sobre la EXPECTATIVA DE PAREJA

 

Hay algo que considero importantísimo y es la EXPECTATIVA y no sólo en la pareja sino en la vida en general. Aquello que en nuestro fuero interno esperamos, es lo que genera una fuerza invisible que convoca que “cosas ocurran”. Todo buen profesor que se precie como tal, todo entrenador físico, o todo psicólogo y en general en todos los ámbitos de oferta en general se sabe la diferencia entre una persona que está expectante y que por ello saca lo mejor de uno, de aquellos alumnos, clientes o pacientes que son pasivos que están adormecidos por dentro sin esperar mucho. La expectativa es como una motivación silenciosa manipula directamente al entorno por mecanismos de contagio emocional para que éste dé los mejores frutos. Se transmite en el interés, en la fuerza psíquica, en las preguntas, en la disposición y en la alegría de estar en el presente. Por supuesto también la encontramos en la pareja.

 

Esta conversación es fundamental y requiere de tiempo además de elaboraciones y re-elaboraciones porque no es algo que se defina en una sola sentada. Tener en claro este punto implica tener claro todo el panorama de uno mismo en el tema afectivo. Requiere conocimiento y probablemente experiencia vivida para ser capaces de cotejar, elegir y llegar a una preferencia auténtica: ¡ESTO ES LO QUE YO ESPERO DE UNA PAREJA!

 

  • ¿Qué expectativas tengo yo en relación a la pareja? ¿Para qué la quiero?

Mediante esta pregunta saldrán los aspectos positivos lo que me imagino de bueno para construir una pareja.

 

  • ¿Qué expectativas de contrato silencioso tengo?

Aquí se hablará sobre temas como la fidelidad, comportamientos esperados, límites a no cruzar; en fin es todo lo relacionado a visibilizar el contrato de pareja.

 

 

Conversación 4) Hablar sobre cómo ACOPLAR LO SEXUAL

 

Una vez aclarado el panorama inicial de sexualidad básica y con el visto bueno colocado en el ítem “piel”, no tenemos garantía de éxito aún. Toda pareja tiene que tener la conversación acerca de cómo es que le gusta hacerlo y esto requiere de valentía, tacto y “timing” para conversar sobre este tema rodeado de inhibiciones, prejuicios y vergüenza. La pareja tiene que encontrar el acople sexual con el que ambos miembros se encuentren tranquilos y satisfechos.

 

Aquí la conversación implica enseñarle al otro miembro a cómo debe amarme en el terreno físico y emocional. Hay mil detalles en esta conversación que no ampliaremos en este artículo, pero básicamente es enseñar y aprender junto al otro cómo darse placer y llegar a la satisfacción mutua.

 

En medio de este objetivo uno de los ajustes es el de qué lenguaje usar dependiendo de qué efecto desencadene en el otro. ¿Hacer el amor? ¿Follar? ¿Coger?

 

Preguntas disparadoras para esta conversación:

 

  • ¿Qué necesito para estar dispuesto/a intimar con gusto?
  • ¿Cómo gozo al máximo en la cama?
  • ¿Cómo tengo que enseñarle al otro que me ame?
  • ¿Qué inhibiciones tengo y que pueden ser potenciales problemas para el futuro sexual de la pareja?
  • ¿Qué palabras específicas me acercan a aumentar el fuego/amor y cuáles en cambio tienen un efecto contrario?
  • ¿Cómo influyen mis emociones en lo sexual? ¿Qué pautas puedo sacar en claro para comunicárselas a mi pareja?

 

Conversación 5) Conversar sobre el MANEJO DEL DINERO

 

El dinero es un tema silencio FUNDAMENTAL a ser visibilizado. ¿Por qué? Porque el dinero es en sí mismo un simbolismo de algo más que en cada persona es único y que  generalmente tiene muchas creencias asociados: “Es fácil generarlo” “Es difícil” “Es sucio” “Lo tiene que traer el hombre” “El trabajo en casa de la mujer no es igual de valioso” entre otras. Hay que tener en cuenta que el dinero es parte integrante de la autoestima de una persona ya que se asocia a independencia y poder generativo, pero debido a que en la pareja hay mucha distribución de roles, es preciso esclarecer. Se trata de una conversación “incómoda” que en caso de no tener a tiempo, puede actuar como un cáncer que silenciosamente va ocupando el espacio de pareja. Luego vienen las “pasadas de factura” generalmente muy visibles cerca del divorcio por ejemplo

 

  • ¿Cómo nos vamos a manejar en relación al dinero?
  • ¿Qué significa el dinero para cada uno de los miembros?
  • ¿Qué le parece a cada miembro que sería el arreglo más justo y acordado en relación a lo económico?
  • ¿Qué ruidos quedan en relación a este tema y que cuesta poner en palabras?

 

Conversación 6) Hablar acerca de CÓMO MANEJAREMOS LOS CONFLICTOS

 

No hay pareja que no tenga conflicto. El conflicto es parte del crecimiento y se sorprenderán de la cantidad de energía psíquica malgastada en evitarlo. ¿Resultado? Veinte años de matrimonio después y vuelve a salir la misma molestia de aquél hecho ocurrido en el día de bodas o antes inclusive. ¿Cómo es posible esto? Ocurre que el ser humano a veces hace lo imposible por adaptar la realidad a sus expectativas y fantasías mágicas y juegan todo tipo de juegos evasivos y de auto-engaños. Muy poco eficaces por cierto porque quedan sepultados en el psiquismo, constituyendo verdaderas heridas abiertas que buscan la mejor oportunidad para mostrarse y hacerse escuchar. Por supuesto que con los agregados del tiempo que ya pasó y las lágrimas lloradas en silencio la mente deforma los hechos originales, los agranda y empeora muchas veces todo con tal de ser legitimada en su sufrir. 

 

  • ¿Cómo actúo yo frente al conflicto?
  • ¿Qué es lo que peor me hace cuando hay un conflicto?
  • ¿Qué necesito de mi pareja para poder conversar sobre algo conflictivo?
  • (Un conflicto genera miedos y reacciones emocionales fuertes y bastante irracionales) ¿Qué funciona conmigo dada una situación áspera?
  • ¿Qué funciona con mi compañero/a?

 

 

 

Conversación 7) PREGUNTAS A SER INCLUIDAS CON FRECUENCIA

 

  • ¿Qué espacios y tiempos de pareja tenemos? ¿Cuáles nos gustaría tener?

 

Una pareja que no se da tiempo y espacio para hablar de todo lo que les va ocurriendo comienza a desnutrirse hasta que finalmente muere. Hay muchas parejas que están emocionalmente desnutridas y no se dan cuenta.

 

  • ¿Cómo nos sentimos en la pareja?

 

Esta pregunta es fundamental para visibilizar aspectos de los integrantes que quizás no han podido o han sabido poner en palabras.

 

  • ¿Cómo está tu vida fuera del ámbito pareja?

Esta pregunta permite conocerse mutuamente en aspectos que seguramente echarán luz a comportamientos que sin esta base comprensiva quedan turbios. Además es la posibilidad de cumplir la función de acompañamiento que toda pareja tiene.

 

  • ¿Qué proyectos en común tenemos? ¿Cuán sólidos están? ¿Qué necesitamos al respecto?

Permite abrir el horizonte de la pareja además de darse cuenta de las inquietudes de cada miembro de la pareja en relación a los proyectos.

 

  • Si un milagro ocurriera esta noche mientras durmieran, que resolviera todos sus problemas de pareja, ¿qué sería diferente al día siguiente?

Esta pregunta puede ayudar a ver los aspectos sobre los cuales sería bueno trabajar y que por supuesto deben ser dispensados de buenas conversaciones.

 

 

Para finalizar y como acompañamiento para TODAS las conversaciones precedentes, es preciso una actitud particular sin la cual las parejas escalarán más y más a ver quién tiene la razón en una puja que no declarará vencedor alguno.

 

Una pareja está compuesta por el espacio en común libremente elegido por dos mundos totalmente diferentes y por lo tanto hace falta APERTURA A LO DISTINTO. El cliché de que “Es que yo soy así, si te gusta bien y si no mal año” no es un ingrediente que vaya al pastel de la pareja saludable. Conversar con una actitud de flexibilidad contemplando la posibilidad de que “lo del otro” me puede servir para crecer, es fundamental.

 

Y si llegado el caso, tras conversar la pareja se da cuenta de que no pueden construir un vínculo saludable, les daré un consejo de una amiga queridísima de Buenos Aires que me ilumina hasta el día de hoy con lo que me propuso hace unos años. Me dijo mientras que conversábamos sobre ex parejas y  aventuras del amor: ¿Por qué destruir lo bueno? 

 

Su enfoque era el del cambio posible, tal vez no podemos seguir siendo pareja para proyectos, pero sí podemos ser buenos confidentes, entonces se trata de modificar conservando lo bueno y rico de los vínculos.

 

Un consejo que previene de tanta destrucción que se dispensan las parejas por el sólo hecho de no contemplar que la diferencia es buena. Así que aquí la última pregunta:

 

  • ¿CÓMO PODEMOS CONSERVAR LO BUENO?

 

 

Por Germán Peralta Danderfer

Psicólogo clínico y Coach Ontológico Profesional