Es una orientación, hacia la cual tienden los procesos evolutivos: “pensar como abejas” en la analogía propuesta por Eugenio Carutti.  Los seres humanos hemos avanzado tecnológicamente como las hormigas, sin límites, consumiendo y queriendo consumir cada vez más. Y en cuanto a lo vincular, tenemos un “trabajo de hormigas” que hacer, para pensar…¡como abejas! Las abejas, establecen relaciones de cooperación con el entorno y representan lo que para los humanos es la mente vincular.

 

Mente vincular y mente tecnológica están en desequilibrio y es de lo que claramente se trata ahora el desafío humano luego del “wake up call” covid-19: estamos entrelazados y es preciso que desarrollemos nuestra conciencia colectiva interconectada al Planeta.

 

El pensar de forma individualista, con la inmadurez del “error Principito” (enunciado por Alejandra Casado) que creyéndose más grande que el Planeta continúa la búsqueda consumista de más y más territorio, debe ser equilibrado, tomando conciencia de que “somos” en los vínculos.

 

El pensamiento colmena implica enfocar el desarrollo individual de una forma ecológica, es decir donde todos ganemos y nadie pierda. Implica entender la interdependencia de los humanos en un panorama global de espacio y tiempo.

 

Cuando se trata de desarrollar la mente vincular, nos advierte Carutti hay que estar muy atentos de que no sea la mente tecnológica la que vuelva a operar solapadamente, queriendo convertir los vínculos en objetos bajo el enunciado controlador de “ahora hay que pensar en los vínculos”. No opera así. No es un objetivo a alcanzar, es una dirección que surge con cada gramo de conciencia adquirido.

 

Sólo convirtiéndonos en expertos controladores es que tomamos conciencia de los demás y de nuestra inevitable ligazón con ellos y de ellos con nosotros. Es entonces recién, desde un lugar de “permitir” (en términos de Ley de Atracción) que puede operar el transformarse en los vínculos. Sólo desde un genuino habernos desarrollado como individuos, podemos entregarnos a mutar según las necesidades del presente y del entorno donde estemos operando (o en términos de la Escuela Gestalt de Nueva York, dejar que el Self  sea una función, flexible y lleno de espontaneidad, creatividad y apertura hacia la novedad).

 

Se toparán con el pensamiento colmena ya sea que hagan Ley de Atracción, ya sea que hagan terapia Gestalt o bien Coaching. Llevará el tiempo que sea necesario, pero llegará. No hay manera de que si profundizan tan solo un poco, no empiecen a oler miel…

 

No somos individuos separados y sin embargo… hay que comenzar por ese reconocimiento, ese hacerse cargo de nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente, nuestra identidad individual… para entender cómo es que compartimos una experiencia de Campo unificado, una Inteligencia Planetaria, un mismo Origen vibratorio. No podemos alcanzar el pensamiento colmena como un objetivo. No es posible.

 

Es por ello que encuentro Ley de Atracción como lo planteáramos en Piso Once y ahora en Goro ( con los ajustes madurativos de la mente) como un camino ordenado, que otorga ambas posibilidades: desarrollarse mientras uno se siente bien, a la vez que va parametrizando esos objetivos con un marco global, real y terrestre, de valor agregado para la especie humana.

 

Como dije al comienzo… es un trabajo de hormigas  pensar como abejas. ¡Es genial!

 

¿Qué es el Pensamiento Colmena?